Quiero hacer un podcast

Pues eso, llevo meses dando la lata a mis amigos, a mis seguidores en twitter, a mis compañeros de trabajo y más gente con que quiero hacer un podcast.

El problema

El problema es que no sé qué podcast hacer. A día de hoy he grabado 8 introducciones, 9 de ellas están en la papelera, 10 de esas, exterminadas completamente de la faz del universo.

El problema es que no tengo nada que contar, pero a la vez mucho que me gustaría contar. Mi vida no es especial ni relevante, pero sí que me gustaría hablar sobre cosas de tecnología, trucos que aprendo y que un tiempo después salen a la luz, pudiendo haberlos comunicado antes y haber ayudado a gente.

El problema es el tiempo, no solo el poco tiempo que tengo para hacerlo, sino también el atmosférico cuando saco un momento para intentarlo. Suelo intentarlo de camino a casa en una avenida sin abrir en mitad del camino de la universidad a la parada del autobús y pocos días son los que el viento no corre por allí, así que se genera mucho ruido.

El problema es que no me gusta mi voz. Eso le habrá pasado a mucha gente que ahora tiene grandes podcast. Pero de verdad, para mi la voz que se transmite internamente es muy distinta y mucho más grave de la que escucho aguda y chillona cuando me escucho.

El tema del podcast

Como he dicho, no tengo ni idea de qué hablar. Sé que los temas surgirán, pero me gustaría tener una regularidad. Ojalá fuese como Daniel de Haciendo el Sueco que tiene temas para hablar todos los días, o como JMRamirez de Masqueteclas, pero uno no es tan crack como ellos.

Podría intentar hablar como Eduo y Alex en Hacía falta pero me faltaría la pareja de baile. También es cierto que después de darle la lata a unos de mis amigos, los tengo medio convencidos de hacer un programa juntos. Aunque la última vez que se habló de ello fue hace meses y no hemos vuelto a hablar de ello desde entonces.

Conclusión

Que tengo todo listo aquí listo para hacer el podcast, o varios. Apenas tengo tiempo, pero no soy de llegar tarde a las citas, todo lo contrario, con antelación. Solo tengo que sentirme obligado a hacerlo.

Una vez empiece espero pillar la rutina, hacerlo mínimo una vez a la semana y no quedarme sin qué hablar.

Ya veremos en qué termina todo esto, porque tengo una lista muy larga de cosas que quiero hacer…